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La nave LINK se enfrenta ya a su gran desafío

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La nave de rescate LINK de la empresa Katalyst Space, que fue lanzada al espacio el 3 de julio pasado con la misión de viajar hasta el observatorio espacial Swift de la NASA y evitar su caída a la Tierra, ha superado un obstáculo inesperado que ha hecho que su misión constituya un desafío mayor que el que tenía originalmente ante sí.

 

A fines de julio, la LINK sufrió un fallo en dos de sus tres ruedas de reacción. Esto y otros problemas desembocaron en el giro descontrolado de la nave sobre sí misma.

 

Para hacer frente al problema, el equipo de Katalyst encargado de la misión envió una serie de órdenes a la LINK, haciendo que, a lo largo de diversos días, uno de los propulsores iónicos de la nave redujese paulatinamente la velocidad de rotación de la nave, hasta alcanzar un valor adecuado.

 

Recientemente, los ingenieros de Katalyst encargados de la misión transmitieron a la nave una importante actualización del software de vuelo que incluye un nuevo sistema de control de posición, expresamente diseñado para la configuración actual de la LINK. Esto ha restablecido la capacidad de control de posición y permite al equipo ordenar a la nave la ejecución de las maniobras necesarias para alinear la órbita de la LINK con la de la Swift.

 

Por su parte, el equipo técnico responsable de la nave Swift continúa aplicando una innovadora estrategia de maniobras con la que ha logrado reducir la resistencia al avance sufrida por la nave y ralentizar el ritmo de pérdida de altitud. Actualmente, Swift se encuentra a una altitud de aproximadamente 347 kilómetros. Una maniobra para elevar su órbita se volvería más difícil por debajo de una altitud promedio inicial de unos 300 kilómetros.

Recreación artística de la nave LINK. (Ilustración: Katalyst Space)

La misión de la LINK ya iba contrarreloj, pero ahora, debido al retraso causado por el problema con las ruedas de reacción, todavía más.

 

Si la LINK no interviene a tiempo, la reentrada a la atmósfera de la Swift ocurrirá dentro de pocos meses.

 

La LINK ejecutará una serie de maniobras que, para fines de agosto si no surgen contratiempos, la harán aproximarse lo suficiente a la Swift como para inspeccionar el estado de este observatorio espacial y a continuación afianzarse a él y comenzar a elevar paulatinamente su órbita, tarea, esta última, que requerirá varios meses.

 

El satélite astronómico Swift, puesto en órbita en 2004, estudia los estallidos de rayos gamma (las explosiones más potentes del universo actual) y otros objetos astronómicos y fenómenos cósmicos. Swift alberga varios telescopios que efectúan observaciones en luz visible, ultravioleta, rayos X y rayos gamma.

 

Todas las naves espaciales en órbita terrestre baja experimentan una cierta resistencia al avance provocada por el aire de la parte alta de la atmósfera de nuestro planeta. Aunque ese aire es muy escaso, su débil efecto de frenado es capaz de reducir poco a poco la altitud a la que orbita la nave. Si esta no cuenta con capacidad de propulsión para mantener su órbita, el progresivo descenso sitúa la nave ante una creciente densidad del aire hasta que todo se precipita y la nave cae de manera rápida e incontrolada. Un reciente aumento de la actividad solar amplificó este efecto para la Swift, que comenzó a descender más rápido de lo previsto y sin posibilidad de compensarlo por sus propios medios. (Fuente: NCYT de Amazings)