En República Dominicana, 68.2 % de los nacimientos ocurre mediante cesárea. La cifra cambia de manera marcada según el lugar donde se produzca el parto: en los centros privados alcanza el 89 %, mientras que en los establecimientos públicos se sitúa en 52.8 %.
Los datos forman parte de la ENHOGAR-MICS 2025, realizada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), con apoyo técnico y financiero del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
El porcentaje coloca al país por encima del promedio estimado para América Latina y el Caribe, que fue de 42.8 % entre 2010 y 2018, y de la tasa mundial, calculada en 21.1 % para ese mismo período, según datos citados de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Unicef considera elevada la proporción registrada en República Dominicana y recomienda utilizar herramientas como la Clasificación de Robson, que permite analizar los grupos de mujeres en los que se concentra el mayor número de cesáreas y estudiar las causas de esa práctica.
La organización recuerda que la cesárea puede ser necesaria cuando existe una indicación médica y puede salvar la vida de la madre o del recién nacido. Sin embargo, al tratarse de una cirugía mayor, también puede implicar riesgos como infecciones, hemorragias, complicaciones asociadas a la anestesia y una recuperación más prolongada.
La OMS no establece una tasa ideal de cesáreas para todos los países. Su recomendación es que la intervención se realice cuando sea necesaria y que las mujeres reciban una atención segura y de calidad.
El dato sobre las cesáreas aparece junto a otros resultados de la encuesta que muestran una amplia cobertura de la atención prenatal. El 97.6 % de las mujeres de 15 a 49 años que tuvo un nacido vivo en los dos años anteriores recibió atención prenatal de personal calificado.
La cobertura también fue elevada en controles específicos: el 97.5 % recibió pruebas de sangre, el 96.9 % controles de presión arterial y el 96.6 % pruebas de orina.
La diferencia aparece con mayor claridad después del nacimiento. Entre las mujeres del quintil de menores ingresos, 84.7 % recibió un chequeo posnatal durante los dos días posteriores al parto, frente al 97 % entre las del quintil de mayores ingresos.
Para Unicef, el reto consiste ahora en analizar por qué se mantiene una proporción tan alta de cesáreas y determinar, mediante herramientas y protocolos basados en evidencia, en qué casos estas intervenciones son necesarias.












