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Milwaukee Brewers: así funciona su ofensiva sin poder

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Los Milwaukee Brewers están demostrando que no existe una sola manera de construir una ofensiva efectiva en MLB. El equipo se encuentra entre los cuatro que más carreras han anotado esta temporada, pero al mismo tiempo es el conjunto que menos jonrones ha conectado, con apenas 120.

La paradoja es todavía mayor: Milwaukee solo tiene un bateador con al menos 20 cuadrangulares, Jake Bauers. A pesar de esa falta de poder, su ofensiva continúa produciendo a un ritmo de élite.

Y la explicación no está simplemente en el tradicional concepto de small ball.

Los Brewers tienen una tasa de ponches prácticamente promedio en MLB y tampoco dependen demasiado de los sacrificios. De hecho, sus 30 toques de sacrificio representan una cantidad pequeña frente a sus más de 5,000 apariciones al plato.

Tampoco se trata de recibir pelotazos: Milwaukee ocupa el último lugar de MLB en bateadores golpeados.

Entonces, ¿qué están haciendo diferente?

La primera clave está en cómo atacan la pelota.

Mientras los 29 equipos restantes de MLB presentan una orientación del bate hacia el lado de pull en el punto de contacto, Milwaukee es el único equipo que tiene una orientación hacia el lado contrario.

Los Brewers están dejando que la pelota viaje más profundo antes de hacer contacto. Su punto promedio de intercepción está alrededor de 29 pulgadas frente al bateador, más profundo que el de 28 de los otros 29 equipos.

Eso tiene una consecuencia clara: resulta mucho más difícil producir batazos elevados hacia el lado de pull, precisamente el tipo de contacto que normalmente genera mayor cantidad de extrabases y jonrones.

De hecho, ningún equipo de MLB conecta un porcentaje menor de batazos elevados hacia el lado de pull que Milwaukee. El dato es todavía más llamativo porque la cifra de los Brewers en 2026 es la más baja registrada por cualquier equipo en toda una década.

En lugar de perseguir constantemente el contacto de máximo valor, Milwaukee está buscando poner la pelota donde sea más difícil convertirla en un out.

Statcast respalda esa idea. Los Brewers están empatados como el equipo que genera las oportunidades más difíciles para los defensores rivales, una consecuencia directa de la manera en que distribuyen sus batazos.

También hay una segunda característica que define su ofensiva: no hacer swing.

Milwaukee tiene la tasa de swings más baja de cualquier equipo durante una temporada completa desde 2019 y la tercera más baja de los últimos 10 años.

Ese enfoque les ha permitido construir una de las mejores tasas de boletos de MLB, prácticamente empatada con los Cubs por el liderato.

Pero no se trata simplemente de no hacerle swing a lanzamientos malos. Los Brewers también presentan una de las tasas más bajas de swings dentro de la zona, lo que demuestra que existe un énfasis importante en tomar mejores decisiones sobre qué pitcheos atacar.

Y hay un tercer elemento que resulta todavía más curioso: los jonrones sí importan para Milwaukee, pero la diferencia está en cuándo llegan.

Los Brewers tienen apenas 59 jonrones solitarios, la menor cantidad de MLB. Sin embargo, han conectado 39 cuadrangulares con corredores en posición de anotar, cifra que los coloca entre los cuatro mejores equipos de las Grandes Ligas en esa categoría.

Eso significa que cerca del 49% de sus jonrones son solitarios, mientras que aproximadamente 33% llegan con corredores en posición de anotar.

Es una distribución poco común y demuestra que Milwaukee está maximizando el valor de sus oportunidades de poder, aunque genere muchas menos que el resto de la liga.

El problema aparece cuando llega octubre.

Lo que funciona durante 162 partidos no necesariamente funciona igual en los playoffs. En postemporada desaparecen muchas de las ventajas que puede explotar una ofensiva como la de Milwaukee: los equipos utilizan a sus mejores lanzadores con mayor frecuencia, los relevistas de alto nivel aparecen antes y las defensas suelen ser más difíciles de superar.

Históricamente, cuando un equipo conecta más jonrones que su rival en un partido de playoffs, gana aproximadamente 80% de las veces.

Y ahí está la gran pregunta para Milwaukee.

Durante los últimos seis años, solamente un equipo ha conseguido más victorias de temporada regular que los Brewers. Su fórmula funciona durante seis meses.

Pero desde 2018, Milwaukee no ha ganado una serie de playoffs más allá de la Serie Divisional.

La ofensiva de los Brewers demuestra que no necesitas ser el equipo que más jonrones conecta para anotar muchas carreras. Ahora les toca demostrar que una fórmula basada en contacto hacia el lado contrario, disciplina en el plato, velocidad y poder oportuno también puede sobrevivir cuando el béisbol cambia completamente de escenario en octubre.