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¿Cuántas muertes por COVID-19 evitó la vacunación masiva?

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Aunque resulta muy difícil de estimar a nivel mundial cuántos fallecimientos por COVID-19 evitó la vacunación masiva contra la enfermedad, sí resulta factible hacer cálculos bastante fiables a escala regional.

 

En el 2020, en plena saturación provocada por la primera ola de la COVID-19, los centros sanitarios de Cataluña se enfrentaban a una enfermedad por entonces desconocida. Con la intención de ampliar el conocimiento que se tenía y acumular información sobre su comportamiento, el personal sanitario del Hospital Universitario Sant Joan de Reus (HUSJR) registró datos de los primeros 200 pacientes ingresados en cada ola. Más allá de los datos clínicos de los enfermos, se incluyeron datos demográficos, de mortalidad, comorbilidades (enfermedades del paciente más allá de la COVID-19), síntomas, ingresos en la UCI, necesidad de ventilación artificial, etcétera. Los resultados muestran un impacto menor de la enfermedad a medida que se suceden las olas y avanza la campaña de vacunación masiva.

 

Con estos datos, el Grupo de Investigación sobre Autoinmunidad, Inflamación e Infección, del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), ha elaborado una comparación que muestra la evolución del comportamiento del virus y su efecto en los pacientes hospitalizados a lo largo de las distintas olas entre 2019 y 2021. La Red Nacional española de Vigilancia Epidemiológica es quien las determina, en función de la estructura genética del virus y de cambios de tendencia en el número de contagios, entre otros factores.

 

Los resultados muestran que, entre la primera y la última ola, la mortalidad cayó de un 22,5% a un 2% y el porcentaje de pacientes ingresados en la UCI se redujo ocho puntos, pasando de un 10% a un 2%. También se registró una disminución en la media de edad de los pacientes ingresados durante la pandemia, acompañada de una reducción significativa de ingresos. La duración media de las hospitalizaciones se acortó y, como apuntan las cifras de ingresos a UCI, el número de pacientes que manifestaron una reacción aguda al virus disminuyó a medida que se sucedieron las olas.

 

Estas diferencias repercutieron en la capacidad del sistema sanitario, que alcanzó la saturación en la primera ola, pero no en la última.

 

Dos de los autores del estudio, Simona Iftimie, investigadora del IISPV, y Antoni Castro, investigador de la Universidad Rovira i Virgili (URV) en Tarragona, integrantes del Servicio de Medicina Interna del HUSJR, explican que al principio tuvieron que enfrentarse a una versión muy agresiva de la enfermedad y que esta se suavizó con el tiempo. Esta mejora se atribuye en gran parte a la campaña de vacunación masiva.

 

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Antoni Castro y Simona Iftimie, investigadores del Grupo Autoinmunidad, Inflamación e Infección. (Foto: URV)

 

El estudio también incluye una comparación entre el comportamiento del virus en entornos donde se vacunó de forma extensiva y en lugares donde no fue posible hacerlo: “Tenemos resultados similares a países como Corea del Sur, Alemania, Estados Unidos… Son países con tasas de vacunación elevadas”, señala Iftimie. Este escenario contrasta con lo que se vivió en países como la India que, con una tasa de vacunación menor, sufrieron manifestaciones más agudas de la enfermedad e índices de mortalidad más elevados.

 

(Fuente: URV)