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El fantasma de la contaminación del pasado

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Sustancias químicas peligrosas que no se fabrican desde hace años, o incluso décadas, siguen acechando en el medio ambiente. En algunos casos, ello es obvio, como por ejemplo cuando se trata de zonas cuya contaminación de larga duración es intensa y evidente. Pero en otros casos, como los descubiertos en un nuevo estudio, esta presencia puede pasar bastante inadvertida. En dicha investigación se ha comprobado que esta presencia “fantasma” es mayor de lo creído.

 

Los químicos Steven Travis y Diana Aga, y la bióloga Alicia Pérez-Fuentetaja, todos de la Universidad en Buffalo (Universidad Estatal de Nueva York) de Estados Unidos, han comprobado que diversas sustancias químicas que no se elaboran en Estados Unidos desde hace años o incluso décadas siguen apareciendo en los cuerpos de ciertas aves migratorias de la región de los Grandes Lagos. La investigación se centró en tres tipos de compuestos: los polibromodifenil éteres (o éteres difenílicos polibromados, PBDEs), los bifenilos policlorados (PCBs) y los productos de descomposición, o metabolitos, del DDT.

 

Los científicos descubrieron los tres tipos de sustancias químicas en órganos de más de dos docenas de pájaros de la especie Sterna hirundo en lugares de crianza a lo largo del río Niágara y de la orilla del lago Erie. Los compuestos contaminantes se encontraron en individuos de edades distintas, desde polluelos hasta adultos.

 

Es previsible que muchos otros lugares del mundo cuenten con esta clase de presencia fantasma de sustancias contaminantes del pasado.

 

Los investigadores también detectaron los citados compuestos en peces de la especie Notropis atherinoides, que constituyen la principal fuente de alimentación de esos pájaros en esta zona.

 

En Estados Unidos, la venta de PBDEs, una clase de materiales ignífugos utilizados en asientos de automóviles, acolchados de alfombras, colchones y muchos otros productos domésticos, cesó en 2013. La producción de PCBs, que antes se utilizaban ampliamente como fluido aislante o refrigerante en transformadores y condensadores eléctricos, terminó en el país en 1979. Y el uso del DDT, un insecticida que gozó de gran popularidad en su día, ha estado prohibido en Estados Unidos desde hace casi medio siglo, concretamente desde 1972.

 

«Estos productos químicos todavía están ahí. No desaparecen sin más. Ocurre, por ejemplo, con los PCBs; no se fabrican en Estados Unidos desde hace mucho tiempo, pero todavía se pueden encontrar en el medio ambiente, sobre todo en los sedimentos y en el agua. Persisten durante muchos años sin degradarse. Los peces comen organismos que los acumulan, y luego las aves se comen a los peces», explica Aga.

 

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Diana Aga. (Foto: Douglas Levere / University at Buffalo)

 

Este estudio muestra cómo la vida silvestre se ve afectada por la contaminación antropogénica de los sistemas acuáticos y cómo los productos químicos que producimos pueden tener un efecto multigeneracional, pasando de madres a polluelos en el caso de los pájaros, tal como advierte Pérez-Fuentetaja. Hay que tener en cuenta que los niveles de PCBs y PBDEs detectados en los pájaros durante el reciente estudio eran lo suficientemente altos como para poder dañar la salud de los pájaros. Los polluelos más pequeños que el equipo estudió albergaban concentraciones más altas de esos productos químicos que los pájaros más viejos, lo que sugiere que los compuestos se están transmitiendo de padres a hijos y tienden a acumularse.

 

«Un resultado positivo del estudio es que solo vemos el metabolito del DDT, llamado ‘DDE‘, en los peces», explica Travis. Esto probablemente indica que no hay nuevas fuentes de DDT que lo estén introduciendo en el lago Erie y en el río Niágara, y que el DDT que estaba allí se está ahora descomponiendo».

 

 

 

 

(Fuente: NCYT de Amazings)

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